Qué pocas veces me habría planteado hace unos años mientras comía frente a los cartoons del demonio de Tasmania, que este sitio ni siquiera existiría. Era mi única referencia sobre esta isla que efectivamente existe y que además es un estado de Australia.
Evidentemente, pillándome a un paso, no podía perder la oportunidad de acercarme un rato a saludar al demonio, del que tras ver su cara, no me queda lugar a dudas de por qué se le llama así ://es.wikipedia.org/wiki/Demonio_de_Tasmania).
Que yo no sé si por demonio, por diablo, o por viejo, a pesar de las numerosas señales anunciando su presencia, no encontramos al animalico ni debajo de las piedras. Al parecer el pobre está en extinción. Nos quedamos con las ganas de conocerlo, aunque al final sobraran animalillos a los que saludar.
Al contrario de lo que ocurría en Darwin, en este caso se trataba de amenas especies que perfectamente podías llevarte a casa. Para empezar el ya conocido can
guro, que aquí estaba por todas partes. Para seguir un nuevo fichaje del que hasta el momento nunca antes había tenido noticias. Se trata del Sr. Wombat, al que procedo a presentar en la foto adjunta y en el link siguiente: http://es.wikipedia.org/wiki/Vombatus_ursinus.
Para que nos entendamos mejor, un animal parecido a un cerdo pequeño pero más oscuro y más pelo. Hay quien dice que tiene caparazón debajo del lomo pero vamos, que yo por lo menos, noté poco. Aunque se trata de otra especie en extinción que se encuentra en Tasmania y en pocos más sitios, tuvimos la suerte de encontrarnos uno rondando por la Cradle Mountain.
Cradle Mountain es un parque nacional, patrimonio de la humanidad, y considerado el paisaje más hermoso de toda Australia. Por quién?, no lo sé. El caso es que hermoso era. A pesar de que el tiempo no fue amigo aquel día, nos dimos un buen paseo entre charcos, plantas y animales desconocidos.
Para compensar nuestras horas en la montaña, cambiamos de dirección rumbo a la playa. Pero no a cualquier playa, no, no, no, en este caso fuimos a Wineglass bay, considerada en alguna ocasión
como la mejor playa del mundo, y en varias consecutivas, dentro de las 10 más atractivas para pasarse la tarde con una horchata en la mano. A esta playa solo se puede acceder en bote o andando, y como nos daba pereza lo de mover el bote para nada, decidimos ir andando que es más lo nuestro....más lo nuestro hasta que te das cuenta de que la cosa lleva un buen rato y que para ello tienes que cruzarte una montaña entera! Eso sí, cuando llegas a la cima y empiezas a bajar hacia la playa pintada de arena blanca y un agua increíble, descubres entonces que todas las penas desaparecen.
Qué menos que pasar allí un rato, dando
de comer a los canguros playeros que son más listos que el hambre...Y que mejor cuando estás en la mejor playa del mundo para que la situación alcance la perfección infinita? Pues que sea la hora de comer y casualmente lleves en el bolso una torilla de patatas junto a unos chorizillos preparados al más puro spanish style. Porque somos españoles, y este tipo de detalles son los únicos que nunca se pueden dejar en manos de otros. Porque de haber sido España, ya hubieran construido un complejo hotelero enfrente...aquí sin embargo, ni un mal chiringuito playero tenían!
Por eso volvimos pronto, a la civilización de la ciudad, en este caso Hobart, capital de Tasmania. Tras Sydney, Hobart es la ciudad más antigua de Australia, vamos de 1804 que tampoco es una cosa escandalosa. Como he dicho más de una vez, estos acaban las clases de historia enseguida. Hobart es una ciudad tranquila, recogidica, y con gente simpática. Y como se llama la plaza de Hobart?...Pues Plaza de Salamanca, sí, he dicho bien, Plaza de Salamanca con todas las letras, que sin ser fea, nada tiene que ver con la nuestra de verdad. Antiguamente era la zona del mercado. Ahora son casi todo bares, y como a nosotros no nos gustan muchos los bares, decidimos seguir investigando para que no nos quedara rincón sin mirar.
Arrancamos el cochecillo, y entonces despegamos hacia el monte Wellington. Y digo despegamos porque la empinación del puerto era tal, que en unos pocos minutos habíamos ascendido los 1.270 metros que llevaban a la cima, habíamos alcanzado los 0º, y habíamos empezado a pisar sobre nieve. Y cerqui
Por último y para cerrar con un punto cultural, visitamos Port Arthur, la prisión más importante de Australia, para los inglesitos que se portaban mal en aquel entonces.
Y entre tanto y tanto viajamos por esas carreteras entre prados verdes, entre musiquilla y siestas, limpiándonos las gafas a cada rato para no perder detalle de la isla de Tasmania que a decir verdad, tiene poco para el desperdicio.
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