Por motivos profesionales que no de ocio, nos vimos obligados a desplazarnos hasta Melbourne, la segunda ciudad australiana más importante.
Al parecer Melbourne ha sido votada varias veces por diferentes estudios internacionales como la ciudad con mejor calidad de vida del mundo. Hombre, en 4 días da tiempo a poco, eso sí, duda no me quedó alguna de que allí se debe vivir bien... El centro recogidito, más eur
opeo que Sydney y lo que es más importante, con calles repletas de bares que además están llenas de graffitis “legales”. Digamos que es como algo bien visto, de forma que todo el centro antiguo y los pequeños callejones, están completamente grafitados.
Y así, con toda la normalidad del mundo, te encuentras por ejemplo la fachada del restaurante español más importante de Melbourne con uno de los chefs más importantes de Australia. Ese es el “Movida”, un sitio donde para comer necesitas reservar mesa con un mes al menos de antelación. Este es un ejemplo más de su locura por nuestras tapas, que bueno, hasta ahí bien. Lo malo es que no les entra, no les entra, que la tapa es inherente a la cerveza free cost. Lo malo es que aquí se empeñan en cobra
rte por todo pincho que roce tu plato. En fin, que voy a dejar el tema porque me indigno.
Lo cierto es que aparte de eso se respira buen rollo. Nunca antes nos habían recibido con un abrazo en ningún hotel...pues en Melbourne sí. Eso es buen rollo...
Como he dicho, todo no fue jauja porque en este caso se trataba de un viaje profesional...Por un lado, un congreso de arquitectos del que se encargaban Mikel y Juan, y al que Susana y yo nos acercamos solo en las horas claves de coctail.
Por otro lado, una feria de comida, de la que nos encargabamos Susana y yo, y a
la que Susana y yo nos acercamos en todas las horas claves de coctail...Y es que a quién se le ocurre, mandarnos a nosotras dos a una feria de comida! Digamos que porque todas esas cosas las hacemos bien, y de hecho nuestra jefa sabía que podía dejarnos solas, que no iba a haber chiringuito que escapara a nuestros ojos y a nuestras bocas.
Lo cierto es que fue un trabajo duro porque para colmo por la noche tuvimos que ir a cumplir con el Cónsul, ya que nos había invitado a unos pinchos. Nos recibió con cosas muy ricas y de hecho, no le canté una Ronda o "los Mayos" en la puerta de su casa por protocolo. Lo cierto es que mi madre cocina mucho mejor (yo más) pero bueno, en caso de necesidad es que con cualquier cosa te conformas :D
Evidentemente al final acabamos agotados de tanta tarea. No voy a seguir hablando sobre temas de trabajo y más cuando tratamos sobre este tipo de aspectos más delicados, cuyo recuerdo duele.
A lo que iba, Melbourne muy bien, una ciudad como todas pero no como cualquiera. Que se lo crea quien quiera pero a mí me recordó a mi querido Albacete, así pequeñico, acogedor, mucho ambiente, con más bares que gente y con muy buen rollo.
A la derecha una foto del equipo, porque oye, ni Sara, ni Adriá, ni nadie más abandera España como nosotros lo hacemos. Porque vamos, digamos que nada que envidiar :)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario