miércoles, 2 de julio de 2008

De Eurocopa en las Antípodas

No voy a hablar de la expectación que ha generado esta Eurocopa porque poco más se puede decir, pero sí del tino que hay que tener para que la primera ganada tras 44 años te toque vivirla en las mismas Antípodas. Nos conformaremos con eso de que todo tiene su aquél...Para empezar el día, a pesar del titular de prensa que afirmaba que “nos hemos levantado a las 4 de la mañana para animar a la selección” reconozco que yo (y Eva), solo cumplimos la parte “animar”, pues la parte “madrugar” ha sido mucho más complicada. Pero oojo, que eso no significa que no nos importara ni mucho menos, solo que estamos hablando de un tema complicado. Y es que no podemos olvidar que mientras en España la gente ve el fútbol y luego se acuesta, aquí la gente se acuesta y luego ve el fútbol. Evidentemente eso supone un esfuerzo bastante extra. Pero claro, la Eurocopa era un tema que ya venía generando su cosa incluso aquí en el quinto pino. Para empezar esa porra donde lógicamente no hubiera visto ni un duro si no hubiera sido por pactos internos con Pili. Para seguir la búsqueda del ex-seleccionado Raúl que al parecer andaba de escapada por Sydney. Y para ultimar, esa serie de semifinales para las que me negué a madrugar de esa manera. En alguna ocasión prometí que solo una final merecería hacer ese esfuerzo....pero claro, quién me iba a decir a mí que al final tendría que hacerlo...
Así que empieza el día, 5 de la mañana en Sydney y la gente ya muy cocidita por la calle desde las 3.30. Tres bares en 500 m. bastaban abiertos para que se notara en Sydney que había Eurocopa. Ante la avalancha evidente de alemanes, decidimos ir al Club Español, al que no vamos nunca porque se cae a pedazos. Eso sí, a las 5 de la mañana habría unas 400 personas y allí nadie se planteó si la cosa iba bien o mal. Pantalla gigante, todos expectantes, entre alguna tapita de jamón y queso que caía como extra más emocionante que el propio partido. De pronto avanzadilla, parece que va a haber gol, la gente se levanta, tira y.....la pantalla que se para¡¡¡...una constante durante todo el partido, no sé si porque la señal estaba estresada o porque la distancia no la dejaba llegar...Gafes de la lejanía. Se pasó todo el partido entre gritos y la gente ya medio loca hasta que se pitó el final y ya os podéis imaginar... pues como allí. La diferencia es que aquí, estar en el Club Español en Sydney el día en que España gana la Eurocopa supuso tener a la prensa sidnesiana en la puerta con mucha más expectación que la que pueda generar la puerta de la Pantoja...Evidentemente eso excita aún más los ánimos, y menos mal que la policía escoltó la calle porque si no me temo que hubiera habido más de un repatriado a España. Por otro lado, lo de bañarse en las fuentes mal..., mal porque a pesar de que estamos en pleno julio para nosotros hace un frío de Navidad que pela...Qué nos quedaba entonces?. Pues primero unos churros con chocolate cortesia de la casa, seguido de un poco de sidra Asturiana, y de que nos dimos cuenta aún las 7.30 de la mañana.




Nos quedaba taaanto día de celebración...Así que hicimos el ganso hasta que a las 8.30 nos acordamos de que a las 8 entrábamos a trabajar. Por un instante nos lo planteamos hasta que pensamos que ni siquiera eso era tan importante como ir a contarle a la Opera de Sydney que estabamos de celebración....Y efectivamente, como dice Juanjo fuimos a contarle que España había ganado la Eurocopa 44 años después, en color, con 16 equipos, imágen de alta definición, dolby surround y un nivel de juego que dejó boquiabierto hasta el rival.

Documento gráfico de la celebración a la salida del Club Español.




Y para más detalles, consultar el artículo que “Cadena Ser” y “El País” publicaban en sus ediciones digitales.










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