jueves, 24 de julio de 2008

Ratzinger y su mundo aparte


Hablamos de una persona que atrae a las masas, que hace cantar a coro a miles de fans, el único personaje capaz de movilizar a 500.000 personas al mismo tiempo desde cualquier rincón del mundo, colas kilométricas, cientos de desmayos, meses de espera, 75 euros de caché/persona por aparición pública...Será David Bisbal??, será Madonna??, Belén Estéban?... sera Michael Jackson?, El Fary?, Jeniffer López?, Sara Montiel??...pudiera ser pero no. No porque en este caso me refiero a...Super Ratzinger, alias Benedicto y de profesión “Papa”.
Y es que efectivamente, Bene aterrizó en Sidney hace una semana para...?,...aterrizó en Sidney hace una semana...Llegó y en nombre de Dios armó la de Cristo. Mi sincera admiración para ese señor que logró reunir a tal masa alrededor de su persona. 500.000 peregrinos de tooodo el mundo que han pasado aquí una semana para acudir a los diferentes actos papales. Dicen que si no puedes con el enemigo te unas a él. En este caso me cudiaré de decir que eran enemigos, pero evidentemente estábamos hablando de un acontecimiento histórico, y si había personas que habían viajado días para acudir al evento, no ibamos a pasarnos nosotros que estábamos a dos pasos??. Eso significa que acabé incluso intentando registrarme como peregrina, status que no consolidé al volver loco al sistema que no entendía que Pepe siguiera siendo cura en Campo de Criptana o que finalmente yo pudiera ser la líder de un nuevo grupo religioso al que registré en una diócesis croata en honor a Bego. Me quedé por tanto sin esa bonita mochila de peregrino ni sin la entrada a los actos vips, aunque sí puede disfrutar de los conciertos, teatros, eventos callejeros...bueno, también de los taper para los peregrinos que me solucionaron el tema del cocinar lo del día siguiente...Y es que la gente estaba generosa, efusiva, las monjas iban por la calle a lo Sister Act, había más banderas que en un mundial de fútbol, los bares hacían su agosto colgando fotos del Papa vendiendo cerveza...y es que aquí nadie ha perdido baza. Mirar el artículo que se publicaba esta semana sobre Australia: “Sexo para preregrinos a mitad de precio” (http://www.elpais.com/articulo/gente/Sexo/peregrinos/mitad/precio/elpepugen/20080723elpepuage_6/Tes). Siempre he pensado que ser de esta iglesia es un chollo, entre otras cosas por las vacaciones que tenemos gracias a Dios, que si Semana Santa, que si Navidad, que si romerías...Eso sí, hay cosas como estas que ya sobrepasan todo tipo de expectativas. Viirgen Santa¡¡. El caso es que efectivamente se lió la de Dios, y a pesar de querer sinceramente integrarnos en el evento nos vimos obligados a claudicar y a escapar como ratas durante el fin de semana....Eso sí, no sin antes pasarnos a saludar a Bene, aunque no fuera más por el largo viaje de papamóvil que se habia metido el pobre. Nos acercamos a las inmediaciones de su recorrido, el libre de coste porque hay que decir que la misa grande tenía el módico precio de 75 euros/person (en mi pueblo por ese precio comulgas, te bautizan, te casan y te ponen las flores del altar). Por eso no fuimos a misa ese domingo, aunque sí nos pasaramos a deleitar nuestros sentidos con la espera del aclamado Papamóvil para asegurarnos de que todo salía de acuerdo a lo previsto. Esperando en la cabalgata con un ambiete similar al de la cabalgata de reyes, aunque con cánticos mucho más entregados esperamos al Santo Pontífice. De pronto cientos de policías, seguidos de un coche de cheerleaders, digo de monjas, sentadas en las ventanillas y saludando al respetable. Detrás, como rayo de luz encendido, como spiderman, como el Ave...un vehículo blanco que se acerca a 200 Km. por hora, un...ya no ví más. Que me pregunto yo...quién iba conduciendo el Papamóvil: Bene o Fernando Alonso??, Por el amor de Dios que ese vehículo iba sobrepasando todo límite de velocidad¡. Solo adjunto el vídeo para si alguien quiere verificar que aquel señor era el Papa y no un monaguillo de la catedral. Fuera como fuese misión cumplida, Ratzinger quedó más que saludado. Y envueltos en ese halo de actos papales terminamos la tarde, bien, agradable, amena, entretenida...todo sea dicho.

Escapamos el finde al punto más lejano y más alto de Australia (solo por casualidad). Apenas nos dio tiempo, de camino a la Oficina, a despedirnos de Bene, un señor que es adorado, odiado, criticado, idolotrado, que llegó con sus zapatos de Prada, arrasó y se volvió a su pueblo del Vaticano mientras aquí siguen discutiendo si lo hizo con más pena o con más gloria.

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