martes, 25 de marzo de 2008

Próxima parada: Sur NSW - Australia rural


Pues nada, que sin darme cuenta se me ha pasado Semana Santa, lejos de mis paseíllos, mis procesiones, mi domingo de ramos con nuestros chicos de traje subastando a la Magdalena en la plaza, sin ese piponeo de procesiones eternas bajo el tejadillo del birras con los pies como chuzos de punta,...y qué de ese día de la Virgen buscando las cenizas o cepas descuidadas por otros para cocinar nuestro perol de huevos revueltos con cebolla a la sombra de un olivo sin sombra...esas cosas..esas cosas son las que no se encuentran por mucho que te vayas al quinto pino, esa esencia que nos identifica,..eso es lo que más echo yo de menos...

Ala, eso no significa que no haya tenido unas merecidas vacaciones de Semana Santa...nada de nazarenos, ni de santos, ni de la banda verde tocando, pero sí un puente como una catedral que obligaba a emigrar a cualquier parte.

Y para ir a cualquier parte salimos el jueves por la tarde con nuestro coche impecable. Y cuál es el primer paso para empezar cualquier puente que se precie?. Pues atasco en la nacional: 300 Kilómetros, 8 horas y 7 siestas fue el balance del desplazamiento, donde la mejor carretera no se acercaba ni de largo a mi ahora más apreciada autovía de los Viñedos. Entre gasolinera y gasolinera 50 Km, entre McDonalds y McDonalds, 20.


Nuestro campamento base estaba en una casa dentro de un camping al lado de un lago. A partir de ahí decidimos hartos de playa, empezar a explorar la Australia rural y profunda...Cogimos el mapa de la zona y allí donde vimos un pueblecillo entre las montallas con una indicación bien grande de Monumento importante decidimos ir...Nos metimos por carreteras/caminos/senderos interminables donde sólo había montes llenos de vacas, caballos...encontrando una casa perdida cada 40 Km. hasta llegar a un punto donde los animales ya no estaban ni encerrados. Por fin el pueblo con el monumento (una columna en medio que de estar en Arenales la quitan porque estorba), dos casas de madera y dos caballos que ya campaban a sus anchas por medio del caminillo. Cuando parecía que ya no quedaba nada por hacer allí descubrimos el “puente de la factoría de queso" y dijimos, oye, pues vamos a probar unos quesos... Nos metimos en la granja de la supuesta factoría, entre las vacas y las gallinas buscando los quesos hasta que apareció el típico granjero con las botas altas y su camisa de cuadros (pero sin escopeta...) preguntando evidentemente que qué hacíamos invadiendo su cooondado...Al final resulta que la factoría del queso era el nombre del puente y punto.

Bueno, un fallo lo tiene cualquiera pero claro, como nos íbamos a quedar con esa espinita...No conformes con la aproximación inicial a la Australia rural decidimos seguir el camino hasta la gran Tilba. Con más de 200 habitantes por lo menos era la metrópoli de la zona y casualmente aquel día se celebraba un Festival/Romería con tiendecillas, comida típica, conciertos de música a lo australiano, juegos...y no estaba el puesto de las berenjenas pero había cosas muy típicas del lugar. Pues eso, lo normal, por ejemplo un señor explicando lo que debes hacer si vas por el campo y te aparece una serpiente, según el tipo, su veneno...(con los bichos por ahí rodando entretanto)...yo escuché con mucha atención pero si tengo yo que acordarme cuando me aparezca una serpiente por ahí de qué tipo es y qué tengo que hacer la llevo clara...Sinceramente me pareció mucho más interesante el gran “juego de tirar el queso rodando”. La competición consistía en dibujar dos líneas paralelas en el suelo para después tirar un queso que rodara sin salirse de las líneas llegando al final del recorrido. Mientras me preparaba para tirar la granjera se empeñaba en explicarme las instrucciones y a mí me entraba por un oído y me salía por el otro. Lógicamente cuando tiré mi queso no rodó, botó perdiendo el control y no sé por qué me descalificaron enseguida ¿?.
Seguimos andando, parando en los conciertillos de música típica que supongo que aquí serían lo que a nosotros un Paquito Chocolatero en el baile del vermout. Probamos todas las comidas, que si salchichas con pan, maíz, empanadillas de espinacas,...y por supuesto, ahí estaba la verdadera factoría de queso...y con lo que nos había costado encontrarla ahí se nos iba a quedar algún queso sin probar¡¡.
Como auténticos guiris acabamos comprando pero claro, qué es un queso sin un vino??. Y como nos íbamos a quedar con esa espinita,....Cogimos otra vez el caminillo y paramos en una bodega de la zona. Visitamos los viñedos como si entendiéramos de algo cuando lo único que queríamos era probar los vinos. Y sí, los probamos, y como auténticos guiris acabamos comprando una botella para cenar...
Pero claro, que es una botella de vino para cenar sin un buen filete de carne?....Y como nos íbamos a quedar con esa espinita...Cogimos otra vez el caminillo y paramos en el primer super a comprar qué??. Pues carne de canguro que ya tocaba¡¡. Por fin llegamos al camping con nuestro queso, nuestro vino y nuestro canguro, encendimos la barbacoa y nos pusimos a preparar el manjar.


Y hago un inciso para destrozar otro mito sobre Australia: Aquí la gente no come canguro habitualmente...Cuando empezamos a cocinar había al lado unos australianos que nos preguntaron que qué hacíamos. Al responder que canguro se echaron las manos a la cabeza. Los niños decían que qué asco y los mayores que ellos no lo comían porque es como su símbolo nacional. En realidad es que el canguro se lleva vendiendo en los super muy poco tiempo y no están acostumbrados. Bueno, pues os queréis creer que al final todos querían probar el canguro?, que vinieron los que faltaban,..hasta la abuela con 70 años que no lo había probado en su vida¡¡. Parece de risa pero sí,,..por eso intuyo yo que eso del canguro no es tan famoso aquí, lo de símbolo nacional sí, lo de filete de barbacoa ya es otra historia...


Por ciertoooo, que por fin se dio por cumplida también la Operación Búsqueda de Canguros. Paramos en una playa llena de canguritos saltando, muy graciossosss. Estuve a la caza de algunos para satisfacer vuestros encargos pero sois muchos y me fue imposible conseguir para todos. De como va la recolección podéis haceros una idea en las fotos que hay por ahí o en mi espacio (http://maricruzviolero.spaces.live.com/).

Bueno, el resto de días estuvimos en playas muuuy bonitas y lo que es mejor, sin nadie, sin turistas, sin sombrillas, sin edificios detrás, desiertas...Tengo pocos comentarios que hacer salvo que veáis las fotos.

Por supuesto, entre todo esto yo no me olvidaba de mi Semana Santa ni de vosotros, así que como ritual diario que sepáis que del lunes al domingo santo se ha escuchado en Australia la saeta, a excepción del lunes de la Virgen que sonó el himno de Campo de Criptana para la caravana australiana de la operación vuelta a casa.


Y es que por supuesto había caravana en la nacional. Tratamos de resistir como valientes hasta que decidimos poner una solución de las nuestras: Irnos a la playa. Eso hicimos hasta que nos amenazó la tormenta y acabamos en el bar del pueblo tomando café y jugando a las cartas con los paisanos del lugar. Hasta aquí nada especial si no hubiera sido por dos cosas curiosas. Era un sitio grande con máquinas tragaperras, apuestas de caballos, bingo, apuestas en general...bueno pues casualmente la luz se fue 3 veces¡¡. Menuda seriedad...Pero es que una de ellas, vemos que apagan las luces, la gente se levanta y se queda parada, empiezan a sonar unas campanas con una voz misteriosa de fondo...y claro pues nosotros igual, ahí tiesos de pronto. Resulta que era el ritual de todos los días a las cinco por los caídos de la guerra...
En fin, una cosa más de esas de esta Australia rural de la que aún nos queda mucho por descubrir.