viernes, 7 de marzo de 2008

Perdone, ¿Cuánto queda?

Hablar de mi viaje a Australia es recordar con añoranza aquéllas tardes en el coche con mi padres, preguntando cada 7 minutos: mamaaa, cuánto queda?. Qué habría sido de aquellos eternos viajes de 7 Km me preguntaba yo ahora tras tres días dando tumbos, (3x24= 72 horas). Y es que efectivamente, salí de mi casa el lunes y llegué en lo que aquí era ya jueves, sin saber donde estaba, ni que hora era, ni si tenía hambre, o sueño, o cansera, si existía...


El caso es que yo salí de Madrid para ir a Londres el lunes por la noche. En Londres tenia que coger el otro avión para venir ya directamente a Sydney. Bueno, pues el primer vuelo se retrasó una hora y media. A partir de ahi un desastre tras otro. El primer incidente comparado con lo que viene después es puramente anecdótico: entro al toilete del avion y buscando la luz acabé pulsando el botón de socorro. Me dí cuenta porque a los 2 minutos tenía a 3 azafatas aporreando mi puerta por si me pasaba algo...Cogí aire y me dije, bueno esta señor...y sin mediar palabra me senté otra vez. Con eso, y tras un rato de casquera con los pasajeros vecinos llegamos a Londres, perfectamente si no hubiera sido porque llevábamos una hora de retraso y no había tiempo para coger el otro vuelo. Así que ala, a correr y a correr con el agravante de haberme comido el indigerible sandwich de British Airways. Entre eso, los 10 Kg. de equipaje de mano apurado en las costillas, y lo que estoy acostumbrada yo a correr casi me da algo..Tras hacernos la San Silvestre en menos de 10 minutos llegamos a los controles cuando de pronto el negro del Equipo A me dice que abra el bolso que tengo un líquido misterioso (una botella de agua del mercadona, super misterioso). Me la quitó cuando menos la necesitaba, fijate, despues de la maratón. Le tuve que decir: vale, yo te la doy pero primero bebo o desaparezco. Al final de todo, como ya me suponía, tontería, ir pa ná vamos, porque el avion poco más que iría ya por Kualalumpur. Menos mal que la casquera del vuelo previo había derivado en 3 buenas amigas, lo cuál hizo más amena la aproximación al siguiente paso: la reclamación. Otro calvario. Dos horas de cola, ya casi las 2 de la noche cuando por fin nos mandaron a un hotel y nos dijeron que salíamos el dia siguiente a las 9.30 de la noche. Ahi yo ya estaba cansada, pero es que si el camino eran 23 horas de avion, llevaba ya la barbaridad de 2 hechas (2 de provecho) , de forma que si no calculo mal, solo me quedaban 21 (pues nada, poco a poco,...). Bueno, el caso es que llegamos al hotel, nos quedamos, y menos mal que llevaba bragas limpias de repuesto porque entre tanto mi maleta estaba por vetetuasaberdonde...Dormimos, nos despertamos, pasamos el día, y por fin la hora de coger otra vez el avión. Por supuesto y como podréis imaginar, eso no podía ser tan fácil como suena. Y efectivamente, antes de embarcar fuimos a por los nuevos billetes cuando cuál es la grata sorpresa?: Había overbooking. Pero no, todo no podía salir tan mal, no penséis que tengo tan mala suerte... Nos ofrecían 800 euros sin dábamos nuestro billete a otro pasajero y nos íbamos al día siguiente. Yo iba arrastra ya, pero reconozco que empecé a parpadear mientras me salían dólares en los ojos al estilo de los dibujos del Pato Donald. Evidentemente aceptamos, porque vamos, mejor negocio que ese no lo había echo yo en la vida. Nos cambiaron el billete y nos llevaron a una habitación apartada para hablar con la superiora, donde tras un amplio rato negociando, cuándo íbamos a rellenar los papeles resulta que no, que eso era solo para los que se quedaban en Bangok y no para los que pasaban de paso como nosotras, así que aaaaala, otra vez a cambiar el billete...Eso sí, eh, la señora tuvo el grato detalle de darnos un cheque de 5 eurazos para que comiéramos algo y compensar así las molestias. Ahí yo ya me iba pellizcando por si estaba soñando o algo pero no... Cuando parecía que por fin íbamos a subir al avión decidimos ir a preguntar donde andaban nuestras maletas. La respuesta fue que ya llegarían, en ese o en otro vuelo... Bueno, pues ahí me veo a Pilar plantada diciendo que ella sin su maleta no se sube, (de Pilar ya os hablo otro día)...todo esto a un negro con gorra que yo no sé quién sería pero decía que en 7 minutos cerraba las puertas y despegaban. Y Pilar ahí en sus trece. En aquél momento pensaba que nos quedábamos en tierra otra vez, aunque contra todo pronóstico su estrategia funcionó. El caso es que 3 minutos antes del cierre entramos, eso sí, en esos 4 minutos Pilar había conseguido que cogieran nuestros nombres, que buscaran las maletas y que viajaran con nosotras...


Y por fin nos subimos al avion, muy grande sí, pero yo mas encogia que una alcahueta. Teniamos una tele delante para ver lo que quisiéramos, peliculas, reportajes,...pero otra vez, la sortuda de mi, con la tele rota. Tuvieron que apagar todas las del avion para poder arreglar la mia. El caso es que cuando estaba arreglada pues yo ya estaba en el quinto sueño. Bueno pues entre lo que me dejaban dormir, porque cada segundo me traian comida o bebida (decian que si querian vino, pero vamos, que pense yo que no era el momento..), entre eso y el arreglo de la television y la casquera con los de al lado pues se me pasaron las 11 horas que habia hasta Bangok. Ahi ya ni sentía ni padecía, hasta que me sueltan que tenga mucho cuidado porque en Tailandia la gente te mete drogas entre tus cosas y si te pillan en el control a lo mejor ya ni sales,..tras oír eso a mi solo me faltaba atarme el bolso al cuerpo. Pasamos el control sin incidentes (perdón, sin más incidentes), y despues otras 9 horas de avión. Con el cambio de hora se hizo de noche y otra vez a comer, de forma que yo ya no sabia si estaba desayunando, comiendo, cenando o merendando. Con tanto lio pensé que no queria mas su comida. Además eso era un engaño manifiesto. Te decian, pollo con no se qué, y al final era como un guisao de patatas donde si encontrabas el pollo te sentías más satisfecho que si hubiras encontrado el regalo del roscón de reyes. Yo pensé que mejor me comía mis ultimos bocadillos de pamplonés y las bolsas de pipas de mi bolsillo, mientras ya iba llegando la hora de aterrizar.


Y ya por fiinnn, tras detalles en los que no voy a entretenerme....chachachachaaan, llegamos a la tierra, eso sí otros cuantos controles, y no, aqui ya no me paso nada, o qué pensábais, eh??.


Lo que viene después ya es otra historia...




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