domingo, 9 de marzo de 2008

Próxima parada: Newcastle y Port Stephen

Hace unos días decidimos buscar un lugar para desestresar nuestras mentes, así que nos fuimos al norte que hace mejor tiempo (como estamos boca abajo aquí todo va al revés, y por tanto al norte hace más calor). Concretamente estuvimos en Newcastle y Port Stephen. Fuímos Juanjo, Susana, Ana, Mikel, Luis, Dani y yo. Todos somos becarios salvo Ana, que es nuestra médica particular, quiera o no quiera, así que nadie se preocupe eh, que estoy en buenas manos. Bueno, a lo que iba, que aparte de ir con nuestro cochechillo carretera alante y parando en playas diversas a refrescarnos decidimos innovar.


Para ello estuvimos en una especie de desierto al lado de una playa donde había dunas gigantes,..nos llevaron con un bus todoterreno, nos dieron unas tablas y aaala a tirarnos montaña abajo. Cuando el buen señor que nos dio las tablas y nos enseñó me empujó por primera vez, no le pegué porque al segundo iba cuesta abajo a 200, sin frenos y con la boca llena de arena. Luego cuando aprendí ya mucho mejor.
La verdad que fue muy divertido y demostrando una vez más mi habilidad y mi soltura para este tipo de cosas, es de reseñar que sólo no me caí el 30% de las veces que me tiré.
La técnica consistía en coger la tabla, subirte a lo alto del monte, poner cera con una vela por debajo para ir más deprisa (yo me ahorraba este paso), sentarte y tirarte, siempre con la boca cerrada si no querías estar masticando una semana después arena del desierto..
Al final no se nos daba tan mal, a unos mejor que otros y adjunto vídeo para que busquéis al más hábil, pero fuera como fuese la moral nos subió tras ver llegar a un grupo de chinos cudeiros que rodaban a lo “Humor Amarillo”.

Después de lo de las dunas fuímos a una playa con unas olas que oojo, porque vaya estrés de baño¡¡. Al principio yo creía que estábamos seguros por los socorristas, hasta que vimos que su lancha se daba la vuelta en medio de un rescate. Supongo que tendrían que hacer un re-rescate después, así que con tanta tarea que tenían no estaban las cosas como para andar ahogándose. A mí no tuvieron que rescatarme y a pesar de las diversas técnicas que Ana, Susana y yo desarrollamos para coger las olas, al final entre la arena que había tragao en las dunas y el agua de las olas, tenía material como para hacer una playa para mí sola.
Por cierto, para todos aquellos que me encargaron koalas, decir que estoy en ello. Ese finde también tocó la operación “búsqueda de koalas”. Estuvimos horas andando por un bosque a la orilla de una playa donde presentía que en cualquier momento iba a aparecer Paula Vázquez con el atuendo de supervivientes,y donde había cualquier tipo de bicho menos koalas.
No fue fácil pero al final pudimos ver a dos, más graciosos...con unas orejas como micky mousse y así como peluches...No sé si fue casualidad o nuestra discrección pero si duermen 20 horas al día, allí estaban los dos despiertos posando para nosotros.

Tras ello se acababa el finde, así que algo cansaditos de tanto ir y venir, y completitos de picaduras de vetetuasaber volvimos a casa. Eso sí, antes paramos en casa de Carlos. Carlos es el conserje de la ofi, mi compañero de canciones y ese que todo lo puede. Nos preparó unas hamburguesas para todos en su jardincito, nos puso música y nos estuvo contando historias de las suyas...Y nada, con eso, de que nos dimos cuenta, otro finde liquidado.