Para seguir con la serie de “Un día cualquiera” continuo con lo que te puede deparar la simple ruta de llegar a trabajar. Tras la aventura de atravesar una calle, en un tiempo que puede variar entre 10 y 20 minutos (dependiendo de los semáforos que te
toquen), llega la hora de introducirse en el maravilloso mundo del metro. No sé muy bien como llamarlo porque realmente no sé si en Sydney hay metro,...En principio hay un tren, que va por abajo, luego por arriba, y en definitiva aparece y desaparece como los Ojos del Guadiana permitiéndote al menos disfrutar del paisaje. El simple hecho de entrar en la estación te da la oportunidad ya de descubrir todo un espectáculo de música y color. Son los artistas callejeros, yo diría que a veces mendigos bastante originales. Y yo admiro eso de que en vez de pedir por pedir intenten hacer algo, aunque visto lo visto yo sinceramente ya no sé que es mejor...
Te puedes encontrar desde un tío que ata sus gafas a un hilo transparente, las deja en el suelo y va tirando del hilo hasta que se le quedan las gafas puestas como si hubieran ido solas (alucinante), hasta el señor de la gorra que mientras toca una guitarra sujeta otra con la frente (esta última un poco destrozada de las pocas veces que se le cae..). Sea como sea, no falla nunca, y da igual donde vayas que allí estará él. Un día no lo ví y cuando llegué a casa estaba en el “Tienes talento” australiano de la tele... Otra señora a la que admiro es a esa de 60 años que se lleva su organillo como el que nos regalaban en la comunión, y se le pasa la mañana en su mundo...podría estar así y no parar nunca. Por mencionar algún ejemplo más, aunque me guardo cientos, puedo hacer referencia también al grupo de chinos que se ponen en una cera haciendo pasillo a la gente mientras cantan canciones de misa china y te tocan las palmas mientras pasas... En otros casos te encuentras a gente que solo
con oírla te enamora, cantando y tocando el piano, la guitarra, el acordeón, las tres cosas juntas, el violín, el didgeridoo, las dos cosas juntas.... Eso sí, no mires...no mires porque entonces ya sabes porque está ahí y no grabando discos. Dejo un porcentaje para aquellos que sí te los llevarías a tu casa y los pondrías encima de la televisión porque se lo merecen.
Cuando atraviesas el pasillo de lluvia de estrellas esquivando a las masas que vienen de frente a esas horas como si nadie tuviera casa, llegas a la zona de peligro donde cualquier movimiento o decisión errónea puede volverse en tu contra: se trata del momento de adquirir el ticket. Puedes sacar el normal, o el de estudiante, o el de jubilido. El primero es el más caro, el último no cuela, y el segundo podría ser susceptible de nuestras personas si no fuera por la redada de policías que suele haber a menudo. Yo soy muy legal o muy cobarde, y entonces me saco el de persona normal que es lo que creo que soy. No obstante existen siempre valientes a los que no delataré aquí que deciden desafiar a la autordad australiana y afrontar el riesgo de cruzar los tornos con un billete inválido. Sé de algunos que nunca volvieron...Saques el billete que saques es matemático que cuando queda un minuto para que llegue el tren no va la máquina, se te atasca el ticket o acabas rodando por las escaleras, pero esos ya son pormenores sin importancia. Lo que más me sorprende sin duda d
e este metro y de Australia en general es la pasimonia de la gente.
Te puedes encontrar desde un tío que ata sus gafas a un hilo transparente, las deja en el suelo y va tirando del hilo hasta que se le quedan las gafas puestas como si hubieran ido solas (alucinante), hasta el señor de la gorra que mientras toca una guitarra sujeta otra con la frente (esta última un poco destrozada de las pocas veces que se le cae..). Sea como sea, no falla nunca, y da igual donde vayas que allí estará él. Un día no lo ví y cuando llegué a casa estaba en el “Tienes talento” australiano de la tele... Otra señora a la que admiro es a esa de 60 años que se lleva su organillo como el que nos regalaban en la comunión, y se le pasa la mañana en su mundo...podría estar así y no parar nunca. Por mencionar algún ejemplo más, aunque me guardo cientos, puedo hacer referencia también al grupo de chinos que se ponen en una cera haciendo pasillo a la gente mientras cantan canciones de misa china y te tocan las palmas mientras pasas... En otros casos te encuentras a gente que solo
Cuando atraviesas el pasillo de lluvia de estrellas esquivando a las masas que vienen de frente a esas horas como si nadie tuviera casa, llegas a la zona de peligro donde cualquier movimiento o decisión errónea puede volverse en tu contra: se trata del momento de adquirir el ticket. Puedes sacar el normal, o el de estudiante, o el de jubilido. El primero es el más caro, el último no cuela, y el segundo podría ser susceptible de nuestras personas si no fuera por la redada de policías que suele haber a menudo. Yo soy muy legal o muy cobarde, y entonces me saco el de persona normal que es lo que creo que soy. No obstante existen siempre valientes a los que no delataré aquí que deciden desafiar a la autordad australiana y afrontar el riesgo de cruzar los tornos con un billete inválido. Sé de algunos que nunca volvieron...Saques el billete que saques es matemático que cuando queda un minuto para que llegue el tren no va la máquina, se te atasca el ticket o acabas rodando por las escaleras, pero esos ya son pormenores sin importancia. Lo que más me sorprende sin duda d
No sé si es que salen con mucho tiempo de antelación o pasan si llegan tarde, pero cual Paquirrín en el gimnasio, lo único que corre en esa estación es el aire. Me atrevo a decir que alguno va incluso arrastrando los pies. Tampoco he visto a nadie correr (y me parece un punto muy importante) porque le hayan robado algo. Aquí puedes ir con el bolso abierto, dejarlo en un banco e irte al otro, intentar regalarlo,... que no, que desde aqui toco madera pero creo que tal pasimonia tiene la gente que ni siquiera se plantean el hecho de robar aunque no sea más que por no tener que correr luego. El próximo día prometo poner más ejemplos de pasimonia y buen rollo en este lugar.
Como no tengo fotos de pasimonia, voy a poner esta que nada tiene que ver con esa palabra. Es solo por lo de la descripción de la ruta al trabajo. Este es mi lugar de trabajo, mis compis, y la foto de un día que teníamos mucho lío.
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