Bueno, empiezo nueva sección a la que voy a titular “Un día cualquiera”. En este apartado intentaré analizar como funciona la vida en este país, detalles que no cuentan ni los libros de geografía, ni las guías de viaje. Para ello me apoyaré en mi experiencia personal, empezando por mi relación con los semáforos, que más allá de ser cordial, me crea más de un quebradero de cabeza.
Un día cualquiera en Sydney para mí empieza a las 7 de la mañana, bueno a las 7:15, bueno a las 7:30, bueno...quien me conozca bien ya no necesita que le diga más. Mi hora oficial de empezar a trabajar son las 8 de la mañana, así que a las 8 y 10 o así salgo de casa, ya que el trayecto hasta la oficina requiere primero un paseo de un cuarto de hora y después una siesta de otro cuarto. El cuarto de siesta en el tren es fijo. Lo que no es fijo es el tiempo que puede llevarte atravesar una calle con más de tres semáforos. La principal razón?. Pues la siguiente. Cuando en este país un semáforo te pilla en rojo, te puede dar tiempo a merendar, a conocer al de al lado y quedar con él, a echarte un cigarro tranquilamente, a congelarte, a insolarte, a ver un programa entero de Ana Rosa Quintana.... En la mayoría de los casos los coches están también parados, y tú los miras a ellos, y ellos te miran a tí pero nadie se mueve. Y piensas: le habrá dado alguien al dichoso botón de cruzar??. Por si acaso vas y le das, pero nada, como el que oye llover. El tiempo de espera es tan grande que al final decides arriesgar tu vida si no quieres que un semáforo te estropee el humor del día. En cualquier otra ocasión pensarías: seguro que cruzo y se pone en verde. Aquí también lo piensas, y lo piensas otro poco, hasta que finalmente decides cruzar sin que el semáforo se sienta presionado en ningún momento. Gracias a Dios, hay días en los que la suerte te sonríe, esos días raros en los que rezando mucho puede tocarte un semáforo en verde (suspiro). Solo una cosa, si no te ha pillado al lado, niiiii lo intentes. Por muy corriendo que cruces la calzada, cuando vas por la mitad ya está el tio rojo de la luz parpadeando y metiendo prisa...(por muy ágil que estés y dos piernas hábiles que tengas siempre te acaba pillando). Desde luego que si fuera de verdad yo ya le habría dicho: pero es que eres tonto o qué te pasa?. En fin....Sinceramente, ni tiburones, ni arañas ni nada. Definitivamente, los semáforos son los animales más peligrosos que existen en Australia. Intentar cruzarlos, un deporte de riesgo donde los haya.
Bueno, y como no tengo fotos de semáforos, esta vez voy a poner esta que también podría parar un cruce entero, no?. (Sus, Ana, Farah, yo y Eva).
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